aunque durante cortos instantes mi memoria se remontaba sin autorizacion mia a cuando tomaba clases con los profesores que tenia delante mio, que me desvelaba o que entregaba incompleto alguna encomienda, que tomaba clases a dos salones de donde estaba en ese preciso momento... luego regresaba atenta a escuchar las palabras de mis profesores que esta vez ya no tenian que ver con mi desempeño academico o mi comportamiento en clases o con conocimientos tecnicos nuevos para mi... no, esta ultima vez que me sentaba en un salon de esa escuela, frente a ellos era para felicitarme por concluir, pensaba en lo mucho que cambie desde que egrese hace ya dos años, que epoca aquella! tantos recuerdos.
- escuchar el codigo de etica,
- tomar protesta,
- firmarla,
- esperar firma de dos sinodales,
- escuchar palabras de felicitacion y exhortacion de cada uno de los sinodales,
- escuchar la lectura del acta y
- esperar que los tres la firmen.
No estuvieron los profesores que esperaba de los que mas convivi pero los dos que estuvieron siempre los admire por saber muchisimo y compartirlo casi siempre con los estudiantes, especialmente a Erasmo su fachocidad para lleguar a clase sin importarle si entrabamos o no, si entendiamos todos o no, no usaba medios tecnologicos para dar su clase, pedia a veces proyectos ambiciosos para nuestro nivel, no usaba mas de 30 min efectivos de catedra, que yo recuerde, era toda una personalidad por muchos temida, que si le gustaba reprobar, que a veces, en el taller donde le entregamos el proyecto final, era bastante exigente y malhumorado, tenia su fama y mala pero para otros no era asi, dependia de cada uno de nosotros, seguido se le veia conversando condescendientemente con los alumnos, con los profesores en las bancas de la escuela... llego a ser jefe de servicios escolares y aun asi no perdio su estilo de conducirse muy campirano pero tambien bonachon.
*Altamente recomendado para aquellos que no lo han relizado aun Ver entrada completa


